lunes, 11 de octubre de 2010

El siglo del Ferrocarril


El periodo comprendido entre 1850 y 1900 ha sido calificado como la era del ferrocarril. La aplicación de la fuerza del va por al transporte so­I bre raíles de acero constituye uno de los mejores símbolos del siglo XIX , En 1814, el inglés Stephenson logró que una locomotora que arrastraba , 30 toneladas de peso circulara a una velocidad de 7 km/hora. El invento comenzó a aplicarse al transporte de hulla en las zonas mineras. El mis­I mo Stephenson ganó en 1829 el concurso para construir la línea férrea entre Liverpool y Manchester.

La primera red de ferrocarriles fue la británica. En 1850 estaban en fun­cionamiento las principales líneas que enlazaban Londres con los cen­tros industriales y con las principales ciudades; Bélgica, Francia, España y Alemania trazaron sus líneas ferroviarias a partir de mediados de siglo, al igual que los Estados Unidos.

El tendido del ferrocarril puso en marcha una movilización de recursos económicos y humanos de dimensiones absolutamente desconocidas hasta entonces. Entre 1850 y 1880, la construcción de ferrocarriles se constituyó como un auténtico sector económico. El capitalismo del siglo XIX se apoyaba sobre la trilogía de fábricas, bancos y ferrocarriles.

Los 3.000 km de vía que estaban en funcionamiento en la Francia de 1850 se habían convertido en 49.500 en 1890. En las mismas fechas, Ale­mania pasó de una red de 6.000 km a tener en funcionamiento 43.000 km. El ferrocarril era un instrumento de unificación de los mercados y de las naciones. En 1891 se emprendió el trazado del ferrocarril más largo del mundo, el Transiberiano, que unió Moscú con Siberia y con el mar delJapón (Vladivostok) en 1902.

Cambiaban las dimensiones del mundo; las personas y las cosas comenzaban a aproximarse progresivamente. La aplicación del vapor a la navegación acabó con los veleros y permitió construir buques de ma­yor tonelaje, aumentar e! volumen de! comercio internacional y abaratar los precios del transporte. La comunicación marítima avanzaba con los buques de vapor tanto como la comunicación terrestre lo estaba hacien­do mediante el ferrocarril. Dos empresas tan colosales como la apertura del canal de Suez (1869) o la del canal de Panamá (1914) responden a la necesidad de facilitar y acortar el tráfico interoceánico.

El telégrafo eléctrico es el primer paso para la transmisión rápida de la I información. En 1858 eran 160.000 los kilómetros de hilo colocado; en 1900 superaban los seis millones de kilómetros de cable, después de saltar el canal de la Mancha (1853) y el océano Atlántico (1878). El telé­fono suena por primera vez en 1876 en Estados Unidos.

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